Una revisión minuciosa del expediente que la Dirección Federal de Seguridad (DFS) armó en torno al caso Kennedy y Oswald, y que hoy está en resguardo en el Archivo General de la Nación (AGN), muestra cuatro elementos para cuestionar la hipótesis.
II. Las mentiras
del agente nicaragüense
La versión central del agente nicaragüense (…) es que el 18 de septiembre de 1963 vio y escuchó cómo le entregaron 6,500 dólares a Lee Harvey Oswald en la embajada cubana en México. En una parte de sus declaraciones, hechas el 29 de noviembre de ese año, describe el momento:
Que al pasar al servicio sanitario, y en el momento de bajar dos escalones que conducen a dicho cuarto, vio a un individuo fortachón, color moreno, alto, con lentes blancos que trabajaba en la embajada cubana porque posteriormente lo ha visto en la misma, hacer entrega al negro pelirrojo de un paquete aparentemente con dinero; que el dicente hizo uso del servicio sanitario y al salir del cuarto de baño, subiéndose el cierre de la bragueta del pantalón, vio que en el extremo del pasillo anexo estaban conversando acaloradamente, el negro, el canadiense y el norteamericano, que antes habían entrado juntos al privado del cónsul; que en este momento pudo notar que el negro ostentaba una cicatriz muy visible al lado derecho del mentón, y contaba dinero que entregaba al norteamericano, alcanzando a oír el de la voz que mencionaban la cifra de six thousand and five hundred dollars. Que al ver tal cosa, el diciente volvió a meterse al sanitario, dejando la puerta entreabierta, para poder seguir viendo y escuchando, y entonces notó que tanto el canadiense como el norteamericano, usaban fundas sobaqueras como las que usan los gángsters; que continuando la conversación, el de la voz escuchó que el negro decía al norteamericano: “I can go with you”, contestando el norteamericano “You are not a man”, agregando: “I can do it, I can kill him”; que después de todo lo anterior, el declarante salió rápidamente del baño…
Hasta aquí la parte que se ha difundido de la larga declaración. El agente era Gilberto Alvarado Ugarte.
Poco se ha hablado del resto del contenido del expediente, donde el mismo espía confiesa que mintió. El objetivo real de su viaje a México era infiltrarse en movimientos comunistas en esta capital, especialmente de nicaragüenses, ya fueran residentes o de tránsito hacia Cuba, lo que informaba al mayor adscrito a la embajada, donde conocían la misión ordenada por el Servicio de Inteligencia Militar de su país con el que trabajaba como espía.
Dice, además, lo siguiente: que el 23 de septiembre, es decir, ocho días después de ocurridos los hechos que narró, telefoneó a la embajada de Estados Unidos y pidió hablar con algún funcionario de la misma. En la embajada no lo tomaron en serio, le dijeron que no molestara y le colgaron.
Y de acuerdo con su versión, se olvidó del asunto hasta que por la prensa se enteró del asesinato de Kennedy. Que al ver la foto en la prensa de Lee Harvey, inmediatamente lo reconoció como el sujeto que había visto el 18 de septiembre en el consulado cubano.
El 25 de noviembre volvería a establecer contacto con la embajada de Estados Unidos y, según contó a los agentes de la DFS, tuvo una serie de encuentros con presuntos agentes del FBI. Relata que en esa segunda reunión, los presuntos agentes le dieron un billete de cien pesos, pero que rehusó aceptarlo, “asegurándole a los gringos que él estaba dando la información desinteresadamente, dejando el billete sobre el asiento del coche; que no obstante, los norteamericanos insistieron y finalmente a fuerza le metieron en una bolsa el billete…”
En una tercera cita, los presuntos agentes del FBI le presentaron un álbum de fotografías donde identificó a cuando menos 12 personas de la embajada cubana. En esa cita, “los propios norteamericanos le sugirieron, contra su voluntad, la conveniencia de cambiarse a un hotel, usando nombre supuesto y le dieron 500 pesos para sus gastos…”
Lo que no se dice en el documental es que en la misma confesión ante la policía mexicana, el informante entra en contradicciones elementales.
…desea manifestar que el norteamericano al que se ha referido en el cuerpo de sus declaración y que dice que vio el 18 de septiembre del año en curso, en el consulado cubano, tenía cierto parecido, en un 60 por ciento, a Lee Harvey Oswald. Que después del magnicidio del presidente Kennedy, el declarante aprovechó este hecho en su favor para explotarlo, proporcionando versiones como las que inicialmente señaló, a fin de aprovechar una reacción enérgica desde el punto de vista político de parte de los Estados Unidos de Norteamérica en contra del gobierno de Fidel Castro, y que no tuvo otro motivo más que el profundo odio que siente por el comunismo. Que el declarante toda su vida se ha dedicado a combatir al comunismo y que lamenta en este momento no haber logrado su objetivo…Que la llamada telefónica a la que anteriormente se refirió, no la hizo el día 20 de septiembre, sino con posterioridad a la muerte del señor Kennedy, precisamente el 25 de noviembre.
El 30 de noviembre, agentes de la DFS hicieron una visita al trabajo del agente nicaragüense (Legumbres de México) donde, efectivamente, según la ficha elaborada, éste había pedido permiso para faltar el 18 de septiembre a sus labores. Luego del interrogatorio al agente nicaragüense, la misma Federal de Seguridad realizó un análisis de la información y averiguó más datos, sumando más contradicciones y un dato clave:
… Pero insiste en que estuvo presente cuando a Oswald le dieron el dinero en dólares el negro ya citado en antecedentes. Asegura que en la fecha en que fue esto, fue el 18 de septiembre.
Aquí la DFS hace la siguiente precisión: “Recordar que la entrada al país de Oswald fue el 26 de septiembre…” Y en efecto, de acuerdo con el sello de la oficina de Gobernación en Nuevo Laredo, la fecha del matasellos es 26 de septiembre de 1963. La solicitud del permiso se había hecho el 17 de septiembre en Nueva Orléans.
II. El cuestionario
de la DFS
La otra pieza localizada en el expediente AGN 36-69-63, que forma parte del sustento del complot cubano contra Kennedy, es el cuestionario que la DFS aplicó a todos los detenidos que tuvieron que ver con Lee Harvey Oswald en su paso por México. El autor del documental Cita con la muerte destaca la relevancia de este documento.
—¿Qué fue lo que vio? —le preguntan a Huismann sobre lo que se consultó en el AGN.
—El interrogatorio de la señora Silvia Durán, por ejemplo, quien atendió a Lee Harvey Oswald en la embajada cubana. Vimos el protocolo del interrogatorio que dirigió Fernando Gutiérrez Barrios personalmente. Le preguntó cuáles eran los nombres de los agentes cubanos que fueron a México con el objeto de preparar el complot que asesinó al presidente Kennedy. Eso para mí es un indicio de que también la policía secreta en México sabía algo.
—¿Qué sabía Gutiérrez Barrios y que podría saber el gobierno mexicano?
—Sólo tengo indicios, no pruebas. Lo que vi en ese archivo del señor Cappello ya me dice que sabían mucho… . (La Jornada, 10 de enero 2006.)
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El cuestionario que se encuentra en el AGN contiene este tipo de preguntas:
“—¿Cuándo fue la primera vez que (borrado en el original) sabía del complot de asesinar el Presidente Americano? ¿Detalles?
“—¿Otras personas metidas en el complot?
“—¿Qué papel tuvo (…) en el complot?
“—¿Cuánto se pagó al asesino?
“—Afuera de (…) las demás personas en la Embajada Cubana con quién tuvo contacto Oswald?
“—¿Cuánto recibió (…) por su papel en el complot?
“—¿Hace cuánto tiempo que trabajó (…) con el G-2 Cubano? Detalles sobre el empleo? ¿Quién fue el contacto?”
Una lectura parcial del cuestionario podría llevar a inferir que la DFS estaba al tanto del asesinato y, por el tipo de preguntas, dar por hecho que los interrogados habían participado de alguna forma en el crimen.
Pero, si se revisa con detenimiento, ese mismo cuestionario tiene, en el segundo párrafo, una anotación que obliga a mirarlo con reservas. Dice: “Para ayudar en cualquier interrogatorio, las preguntas siguientes posiblemente podrían desarrollar algunos datos útiles e interesantes.”
III.- La inexistente
ficha 37 de Lyndon B. Johnson
A raíz de la difusión en Alemania del documental Cita con la muerte, en México se abrió un debate, principalmente en el programa Hoy por Hoy, de W Radio, que conduce la periodista Carmen Aristegui.
Durante varios días se dedicaron amplios espacios al tema, incluidas largas entrevistas con el autor del documental. En una de ellas, Huismann denunció una serie de obstáculos que enfrentó en la consulta de los archivos en México.
Particularmente acusó al encargado de la Galería I del AGN, Vicente Cappello, de haberle negado una carta clave para la consolidación de su tesis. En esa carta, que Huismann dijo haber leído personalmente, el presidente Lyndon B. Johnson (quien relevó a John F. Kennedy) pedía al gobierno de México suspender las investigaciones sobre el paso de Oswald en México.
Sin embargo, la versión sobre el contenido y la existencia de esta ficha o carta se fue complicando. Huismann, quien en un principio habría asegurado haber visto tal referencia, tuvo que reconocer el martes 17 de enero que no había visto el documento… “Hay unas fotos que vimos, pero lo que se refiere a la carta del secretario de Gobernación, esta ficha no la vi personalmente, y en eso se equivoca Laguna Berber (su asistente en México). Él me dijo que el protocolo que él había tomado estaba en esa ficha y la descripción del expediente de los documentos”.
Mientras Huismann aclaraba esto en radio, Laguna Berber decía lo siguiente en Televisa: “… Nosotros encontramos una tarjeta que tanto Wilfried Huismann como yo la vimos, que era la tarjeta 37 del expediente 36-69-63, donde se habla de una carta del presidente Lyndon B. Johnson al presidente Adolfo López Mateos, donde le solicita que retire y deje de seguir la investigación en México sobre el asesinato de John F. Kennedy. Caso contrario, el candidato del PRI, Gustavo Díaz Ordaz, no llegaría a la Presidencia de la República”.
Huismann desmentiría después la referencia a la existencia de esa carta. “Yo me refería a una comunicación del entonces secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, a Gutiérrez Barrios…”
Inusualmente, las autoridades del AGN, en voz de su director, Jorge Ruiz Dueñas, hablaron sobre el tema. Aseguraron, de entrada, que las microfilmaciones de respaldo de los archivos de la DFS no contienen ninguna referencia al documento que se menciona y que a éstas no tiene acceso nadie más que las autoridades, con claves que se modifican permanentemente. Todavía más, las fichas sobre ese caso no llegan más allá de 30.
Todavía en la última entrevista Huismann presentó otro argumento. Que el mismo Vicente Cappello habría dicho frente a la cámara de cine que el documento sí existía. Se comprometió a entregar una copia de esa grabación. Aún no la entrega.
Entre los datos y fechas que se dice contenía la ficha o carta 37, se señala que la petición habría sido enviada a Gustavo Díaz Ordaz. Si esto fuera cierto y hubiera ocurrido en la fecha que se dice, enero de 1964, la versión tampoco encajaría, porque para esas fechas Díaz Ordaz ya no tenía ninguna función formal en el gobierno. El despacho de Gobernación había sido encargado a Luis Echeverría Álvarez y Díaz Ordaz estaba ya en campaña por la Presidencia.
Otro detalle que no encaja. Se dijo en las varias entrevistas que el mensaje también estaba dirigido a Fernando Gutiérrez Barrios, director de la DFS. Pero eso no es así. En ese entonces, enero de 1964, el director de la DFS era Manuel Rangel Escamilla. Gutiérrez Barrios, aunque ya tenía un papel preponderante, e incluso se encargó de varios de los interrogatorios sobre el caso Oswald, no fue director formal sino hasta 1965.
II. Las investigaciones
¿suspendidas?
A pregunta de la periodista Delia Angélica Ortiz, el colaborador en México de Huismann aseguró que la ficha que solicitaba suspender las investigaciones sobre Oswald tenía fecha de enero de 1964. Sin embargo, el mismo expediente da cuenta de cuando menos cuatro reportes de la DFS sobre investigaciones realizadas durante 1964, luego de la supuesta fecha de solicitud de Lyndon B. Johnson para que estas se cancelaran.
Uno. Con fecha del 12 de febrero de 1964, la DFS reportó una investigación realizada a un ciudadano de Catemaco, Veracruz, ya que el mismo día del asesinato de Kennedy, “según testimonios de varios vecinos que lo vieron y oyeron” y que luego fue publicado, a este ciudadano se lo vio quemando cohetes y bailando, demostrando júbilo por la muerte de JFK.
Dos. Con fecha del 4 de marzo de 1964 (…) “de la Embajada Norteamericana se solicitó la intervención de esta oficina para que efectuara un interrogatorio a (…) que reside en Guadalajara. En virtud de que ha hecho diversas denuncias al gobierno de su país en relación al asesinato del Presidente John F. Kennedy, y que según chequeo que ha efectuado dicha Representación Diplomática, lo aseverado por (…) ha sido mentira. Se adjuntan informes proporcionados al respecto. Ya se ordenó lo conducente al agente estatal en Jalisco”.
Tres. Un sello de la DFS tiene fecha del 25 de agosto de 1964. Se investigó a un hombre que proporcionó informes durante septiembre de 1963 sobre una cantidad de propaganda contra el presidente Kennedy y a favor de Fidel Castro. “Eso fue mentira, no pasó nada. En aquella ocasión también pidió dinero para pasar a Estados unidos…”
Cuatro. Todavía con fecha del 17 de septiembre de 1964, la DFS elaboró otra ficha informativa con las investigaciones sobre un funcionario de la embajada cubana que apenas había dejado de laborar ahí. |