Felipillo: Dichculpe cheñor, ¿me permite chentarme a chu lado?
Peje: ¿Que ji quiero un helado?
Felipillo: No cheñor, ¿que chi no hay problema de que me chente aquí?
Peje: ¿Chente? ¿El PRI? No, jeñor, ni Chente ni el PRI existen ya.
Felipillo: ¡Ay, por San Manuel Echpino! Yo me voy a chentar.
Peje: Cuidado jeñor, ahí ejtá cochino, no je vaya a ensujiar laj manos.
Felipillo: Ah, lach manoch… no importa, tengo artritich, ¿Para qué quiero lach manoch limpiach chi no puedo ucharlas?
Peje: Bueno, olvídeje de laj manoj, nada máj no je vaya a enjujiar.
Felipillo: A echtach alturach del partido, me preocupa más no enchuchiarme loch pantalonech... como el pobre Madrazo, que ahora sufre de incontinencia… ya ve, por andarse burlando.
Peje: Yo jé de lo que habla… por ejo, cuando fui prejidente de México traté de ayudar a los viejejitos, pero ya ve, dejde que loj niñoj tomaron el poder, noj cargó la chachalaca…
Felipillo: ¿A poco uchted también fue prechidente de México? No cabe duda que como diche el refrán, “Dioch loch hache y ellos che juntan”.
Peje: Achis, achis… ¿Ujté fue prejidente? Su rostro no je me haje familiar.
Felipillo: Bueno, familiar, familiar, mi cuñado Hildebrando, mi echpocha Margarita, mis hijitoch…
Peje: ¿Cuándo dice que fue prejidente?
Felipillo: Puech ha de haber chido por ahí del dochmil cheis.
Peje: No creo, porque curiojamente yo recuerdo vagamente que fui prejidente en eje periodo.
Felipillo: ¿No erach tú el echpocho de Martita, que en pach dechcanche?
Peje: Creo que no… aunque quién jabe, tal vej por ejo me dio Alzjaimer.
Felipillo: ¿Entonches no te acuerdach de mi magnífico gobierno?
Peje: Mmmm… ¿No eras un peloncito, chaparrito, de lentes?
Felipillo: ¡Ándale, éche mero!
Peje: Ah… pues ¡Al diablo con tu gobierno! Puej qué ya no te acuerdaj que te gané la elección…
Felipillo: Puech cherá el chereno, pero de que yo goberné México, no tengo ninguna duda.
Peje: Ají que tú fuiste el que terminó de rematar la nación y el que llevó a loj pobres a laj armas.
Felipillo: Ah, echo chí que no, eche hach de haber sido tú... tú erach el peligro para México, ¿no?
Peje: Yo siempre he jido un peligro para mij adverjarios, aunque ahora mi mayor adverjario ej el tiempo.
Felipillo: Tú por lo menoch no tienech cuñadoch.
Peje: ¿Y entonjej quién fue el camaján que acabó con la patria?
Felipillo: No lo ché, yo cuando le entregué el gobierno al Niño Verde todo iba de maravilla.
Peje: ¡Yo le entregué la banda al Niño Verde!
Felipillo: Ah, puech con razón ahora el Niño Verde te nombró para que organichech el reventón del centenario de la expropiación petrolera.
Peje: Ejo sólo ej un cargo honorífico y además quiero evitar la fatiga.
Felipillo: Chí, cómo no… je…je… je… ¡quiero mi cocooooool!
Enfermera: ¡Ay, señores, ya se volvieron a escapar y no se tomaron sus simimedicinas! De veras que ustedes dos son un peligro para este hospital siquiátrico.
Felipillo y el Peje: ¡Oiga cantinero, sírvame otra copa por favor!